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El pasado sábado tuvimos la primera de tres Jornadas-Encuentros con los objetivos de darnos a conocer a la gente nueva que se acerca a nosotrxs, acogerla y encontrarnos unxs con otrxs, confiando en la reciprocidad, en la sinergia que se crea cuando se pone consciencia en ese encuentro. El éxito de convocatoria, más allá de las personas que realmente se atrevan a seguir viniendo y «bebiendo» de lo que presentamos el sábado, nos habla de que estamos iniciando algo nuevo. Los testimonios, tanto de las personas nuevas como de los antiguas, hablan de una búsqueda de sentido que es compartida más allá de que muchas personas se hayan acercado por el deseo de apoyarnos en el voluntariado. Verdaderamente estamos en una etapa de la historia en la que es necesario que se den propuestas de sentido en las que confluyamos, creando espacios de profundización. El camino es hacia dentro. De esa interioridad nacerán las respuestas más adecuadas para seguir construyendo un mundo más humano. Es necesario cuidarnos para cuidar. Espacios Berakah ha llegado a tener la certeza de que ahí está nuestra aportación, nuestro grano de arena. Gracias a todxs los que estuvisteis el sábado, más allá de vuestra respuesta a partir de ahora. El encuentro en sí ya nos aportó mucho y posiblemente moviera interioriormente cosas en cada uno/a. Seguimos caminando. Si es juntxs, mucho mejor.

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Necesitamos espacios. Necesitamos espacios. Necesitamos espacios…
1. Ahora. Para dar clases de español a hermanos y hermanas migrantes. Porque se nos acaba nuestro periodo en el Centro Cívico las Sirenas. Porque tenemos a 18 personas recibiendo clases cada día. Porque nos contestan en otros centros cívicos que no hay espacio. Porque aprender la lengua es el primer paso para todo lo demás. Porque creemos en las bonitas sinergias que se crean. Porque creemos en que las fronteras, las barreras pueden convertirse en puertas de acceso a la realidad del otro y de la otra en su rica diversidad.
2. A medio plazo. Un espacio gestionado por nosotrxs. Como centro de día para esto: las clases y mucho más. Para descansar y tomar un café, para ofrecer otros talleres. Simplemente para estar y seguir soñando juntxs, programando juntxs. Llorando y riéndonos juntxs.
3. Y sí! También! Una casa grande. Una casa matriz. Aquella que recoja el sueño inicial de E. Berakah. Donde vivamos una pequeña comunidad para poder acogerte a ti. Sí, a ti. Cuando necesites un oasis en tus desiertos, hacer silencio, escuchar músicas y palabras de otras tradiciones y descubrir que no te suenan tan lejanas. Una casa donde te repongas, cojas fuerzas, te reconcilies contigo y con el mundo, donde te sanes. Donde te encuentres con tu esencia sagrada que es la mía. Una casa donde bailemos juntos, cantemos juntos. Una casa para respirar, para bendecir y ser bendecido/a. Una casa, una casa, una casa…

Y nos diréis, ¡pues sí que soñáis alto!. Y otrxs nos diréis, ¡pues alquilar o comprar como hacen otrxs!.
Y os contestaremos que en nuestros principios y valores está la firme confianza en que hay espacios en desuso, sí en desuso. En la congregación de la que formas parte. Sí, esa casa, convento que sabéis que hacer con ella y que pensáis vender para que otros especulen y pierda su sentido originario.
En la administración pública para la que trabajas o para la que trabaja ese contacto que conoces.
De algún particular o persona o institución que no sabe que hacer con ese espacio.
No queremos posesiones, sólo cesiones. Nos comprometemos a mantener, mejorar y crear proyectos de cooperación en donde anfitriones y huéspedes sigamos construyendo el espacio, el externo y el interno y construyendo una sociedad más humana.
¿Locxs, ilusxs? Miradnos de donde venimos y a dónde hemos llegado en poco más de 5 años.
Pero nos siguen quedando etapas del camino por andar. ¿Te sumas?
Necesitamos espacios.

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Sí, amigos amigas. Nos hemos quedado en casa, pero teniendo en cuenta que la Casa para nosotrxs es ese espacio mayor en el que nos encontramos a través del silencio, la meditación y, a veces, la palabra habitada que brota de ambos.
Permaneced atentxs, sobre todo a nuestra página de facebook y a nuestro correo semanal porque venimos conectando vía plataforma zoom todos los martes a partir de las 20´15 para meditar juntxs como hacíamos siempre en la calle Cervantes 7.
Permaneced atentxs también porque seguimos encontrándonos (de momento también virtualmente) los primeros sábados de cada mes, también a la 20´05h. Ahí, desde el silencio, los textos sagrados, el canto meditativo, los testimonios, nos encontramos en ese lugar común de lo interreligioso y lo transreligioso. Lo hacemos también a traves de zoom.
También estamos manteniendo los sesiones de cineforum (permaneced atentxs).
Conteros también que todos nuestros chicos están bien. Confinados la mayoría en Hogar Jana (y otro hermano en Betania). Que, hasta ahora, han respondido con una responsabilidad y generosidad absoluta a los ajustes que ha habido que hacer en la casa. Todos están sanos, también los responsables y trabajadores lo estamos.
Deseamos que todo esto os/nos esté sirviendo para revisar y cuestionarnos nuestros modos de vida actuales y que nos ayude a conectar con la Fuente, con nuestro Ser Esencial para que de ahí broten una nuevas formas de vivir juntxs en los que la hospitalidad, la bendición, la reciprocidad, la cooperación sean los pilares de un nuevo mundo.

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Amigos, amigas
Debido al estado de alerta decretado a causa del Covid-19, todas las actividades grupales que se desarrolla en ESPACIOS BERAKAH, y que se realizan, sobre todo, en la Jaima (Cervantes 7), quedan suprimidas hasta nuevo aviso.
Nuestras personas acogidas siguen confinadas pacientemente tanto en Betania como en Hogar Jana.
Las meditaciones de los martes por la tarde y algunas otras actividades, las estamos haciendo a través de plataformas virtuales.
Permanece atento/a a nuestra nuestra web y a nuestra página de Facebook para conocer lo que hacemos y acceder a los enlaces.
GRACIAS Y CUÍDATE
ESPACIOS BERAKAH TAMBIEN SE QUEDA EN CASA

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Cinco años no son nada. Y a veces queremos pedir resultados como si fuéramos expertos. Como si ya tuviéramos la experiencia y la sabiduría necesarias.
Hace cinco años… sólo. En aquel momento venía cargado del impulso necesario como para convocar a tanta gente diversa. Fue la época de mayor creatividad, energía e intuiciones de toda mi vida. Y a la vez tenía una certeza profunda de que aquello no era mío, de que tenía que ponerlo en manos de la Vida y de que la respuesta de los que me acompañaban aquella tarde, iba a ser determinante para seguir adelante o no.
Algunos vieron aquello como un sueño loco. Otros se alejaron pronto porque no acabaron de entenderlo.
Otros continuamos. Cinco años. Y sigo sintiendo, emocionado y con la misma nitidez aquellas intuiciones que brotan de ese lugar sin nombre.
A pesar de la claridad, seguimos aprendiendo, la mayoría de las veces a trancas y barrancas.
A veces es tan fuerte lo que emerge que siento que no sé cómo poder transmitirlo mejor. Que Berakah es Fuente. Que para encontrarte con el otro y la otra distintos, primero tienes que encontrarte contigo mismo y que eso es nuestra esencia más genuina: el ser comunidad en búsqueda de sí misma, en estos tiempos en los que el institucionalismo parece trasnochado y asfixiante.
Es cómodo sentirse útil, hacerse disponible. Ha sido fácil todo lo relacionado con ello. Tremendamente fácil. Resulta más complejo hacer entender que no hay utilidad válida sin la proximidad más próxima que es la propia. Y que para eso también estamos. Que Berakah antes de ser palabra fue silencio, antes de ser justicia fue escucha.
BERAKAH. Decir bien del otro, de la otra, de lo otro y del OTRO. Acoger al que viene y lo que viene, sabiendo que hay un mensaje oculto en eso que llega. Y que la bendición se revierte. BARAKA, el don divino, la fecundidad divina.
Y esa fecundidad no se manifiesta a raudales en lo que haga, sino en el simple hecho de ser.
Aun muchos no lo entienden. Pero se nos regala el don maravilloso de haber tenido la intuición de que la acción y el compromiso sólo pueden nacer de esa fuente, de la Berakah. Y que hacer juntos pasa por Ser juntos, sentarnos juntos, silenciarnos juntos, escucharnos a corazón abierto, desde esa escucha atenta y compasiva más allá de nuestros egos.
El último regalo que se nos dio en este periodo corto de cinco años fue el poder darle forma comunitaria a estas intuiciones.
A pesar de nuestro breve recorrido, cinco años dan para mucho. Cinco años de rostros, de historias, de gozos y sueños de ropa camilla, de silencios compartidos y serenos, de cantos, de arte, y de mucha, mucha reunión.
Entendemos que incluso lo que no entendimos forma parte de esa gran Berakah que se nos regala. Y que los que se fueron sin entender también han sido bendición.
Que las casas se han agrandado, que el círculo silencioso cada vez se agranda más, pero que, sobre todo, se agranda el corazón cuando somos capaces de incluir lo que antes nos ha parecido extraño, al que antes nos ha parecido extranjero. Porque el extrañamiento es el primer paso para la aproximación.
Cinco años lo son todo, cuando hemos sido capaces de entender que cada cosa, que cada persona que ha pasado, forman parte del bello paisaje que se nos va desvelando. Cinco años lo son todo cuando hemos sido capaces de darnos cuenta de que todo suma, y de que lo que ha sido es lo que ha tenido que ser. Incluso lo que nos causó dolor. Cinco años lo son todo cuando acertamos a comprender que no nos falta nada. Que la intuición primera se manifiesta ya en lo que se está dando y que vendrán otras casas, otra gente, otros modos, otras burocracias, pero que el don ya está dado.
Cinco años lo son todo cuando hemos sido capaces de entender que la Berakah se manifiesta en cada paso del camino, y en cada sentada silenciosa. Que cada paso es lugar, hogar, espacio acogedor, manifestación del Ser que nos sobrepasa pero que a la vez nos abunda.
Feliz cinco años.
Feliz cumpleaños.
Mucha Berakah

Juanma

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En la que denominamos la era de la información, en una sociedad atiborrada de ella y constreñida a la inmediatez debido a las llamadas Redes sociales, desde E. Berakah también tendremos que aprender a manejarnos con consciencia y desde nuestros principios y valores en este terreno, tanto para la comunicación interna, como para el mensaje que queramos transmitir a la sociedad.
En Berakah hemos elegido desde el primer momento usar estas redes para ambas cuestiones (hasta ahora whatsapp, Facebook, web y correos electrónicos). No obstante, conviene hacer hincapié en que la mejor forma de comunicación es aquella que es integral, la que incluye la presencia física de la persona con todas sus dimensiones y circunstancias, con su leguaje verbal y no verbal. Esta comunicación entendemos que siempre debe partir de un silencio previo. Antes de hablar, haber escuchado bien, respirar, no reaccionar y contestar desde un lugar más centrado.
El silencio nos sitúa en un nivel más allá de condicionamientos y filtros que pueden mediatizar la comunicación. Hemos logrado el que no haya ninguna reunión que no comience primero sin un breve espacio a esos minutos de recogimiento, para tratar de ir más allá de los condicionamientos mentales y por muy pragmáticos que sean los temas a tratar. Esto ya nos permite una escucha algo más atenta y consciente.
En el grupo comunitario Berakah hemos dado un paso más y hacemos una escucha más afectiva y por tanto, efectiva, permitiendo que pase un tiempo para respirar en silencio la intervención de la persona que haya hablado, no contestar inmediatamente, dejando que su aportación repose. Descubrimos esto como un método privilegiado para que la escucha sea más atenta, compasiva y para que las respuestas broten más desde el Fondo y menos desde la mente. Aparte de ello, sentimos que esta forma de comunicarnos contribuye a elaborar respuestas más creativas y a tomar las decisiones de una manera más serena y consciente.
Desearíamos que estas formas de comunicación con más Presencia, y por tanto con más lucidez, fueran las propias de cualquier forma de comunicación en Berakah, pero entendemos que la presencia física es muchas veces imposible y la vida cotidiana en las casas de acogida y la organización de las actividades y encuentros hacen que tengamos que acudir a otras formas más virtuales, más inmediatas.
Eso no debe ser acicate para que este espíritu también pueda impregnar, dentro de lo posible estos medios.
¿Cómo hacer nuestra comunicación, tanto interna como externa, más humana, más amable, más cuidadosa, en definitiva, más Berakah?
Comenzamos a nivel interno:
– Habrá que pensar si lo que queremos decir estamos diciéndolo en el lugar adecuado. Hay varios grupos o equipos de trabajo. Cada uno tiene su espacio de comunicación. Habrá que discernir cuál es el adecuado para que la información vaya a las personas adecuadas.
– Habrá que ser consciente también si la información que queremos dar es significativa para el grupo, o para Berakah en general, si es redundante o no, si estamos cargando esos grupos con informaciones que no tienen nada que ver con nuestros fines. Entender que ser austerxs en la comunicación por estos medios también será una forma de cuidado a las personas que forman el grupo en cuestión.
– Habrá que ser consciente de los valores y principios sobre los que nos fundamentamos. Para eso será necesario tenerlos muy claros, quizás acudiendo de vez en cuando a nuestro proyecto marco o a nuestros estatutos. Cualquier mensaje que no está fundamentado en nuestros principios de hospitalidad, cuidado, silencio, interculturalidad, respeto al otro y a la otra en su totalidad, lo interreligioso y lo transreligioso, etc. estará fuera de lugar.
– Desde el otro lado de la red, tú que estás recibiendo ese mensaje: Recíbelo con consciencia. Date tiempo antes de contestar aunque sea algo que tenga que ver con lo organizativo y en lo que estés involucrado/a. Piensa en la persona que lo ha enviado, sé respetuoso/a con ella, leyendo con consciencia, y respondiendo con consciencia.
– Si son cosas que han exigido un esfuerzo de preparación, sé agradecido/a.
– Cuida a la persona que manda el mensaje o correo respondiendo. Detrás hay un esfuerzo.
– Trata de ser educado/a. También en las redes sociales hay que serlo. Cuando se entra en un sitio, primero se saluda y se desea el bien para esas personas. Después de una comunicación también se da las gracias por la misma.
– Trata de ser educado/a y de no responder a la inmediatez de nuestras propias necesidades. En los grupos whatsapp más numerosos, es un detalle sentir que el hilo de un tema ya ha acabado o se ha parado antes de meterse con otra cosa, con otro tema. Comprueba que ha pasado un tiempo desde que se dijo lo último antes de decir tú lo tuyo, si eso tuyo es otro tema diferente.
– Nombra a las personas. Si estás haciendo alusión a algo que se ha hablado o que se esté preparando, nombra a las personas que estén involucradas con el tema. Que ese espacio virtual sea lo más humano posible poniendo también Presencia en ese vacío.

A nivel externo:

– Tenemos una dimensión pública y por tanto, política. Aconsejamos leer nuestro documento referido a nuestra área de justicia-política. (En construcción)
– Desde ahí se desprende que nuestra comunicación deber ser amorosa aunque esté denunciando las injusticias que nos parezcan más atroces. El insulto, la descalificación, la mentira, las “fake-news”, los malos modos no tienen cabida (ni en Facebook, ni en la web, ni en los actos públicos de denuncia en los que estemos). También tendremos que ver desde dónde sale nuestra palabra. Si nuestra palabra sale del lugar del odio, estaremos actuando con los mismos códigos que lxs que perpetran las injusticias y, por lo tanto, seremos igual que ellxs. Se puede estar muy indignado/a y que nuestra comunicación no sea una palabra que maldiga. Estaremos pervirtiendo nuestro sentido más profundo. Somos Berakah, bendición, aunque estemos denunciando una injusticia. Para ello habrá que ser también muy conscientes de lo que vamos a decir, a escribir. También, un breve silencio y unas cuantas respiraciones pueden venir muy bien-
– Tendremos que cuidar las formas, también, a la hora de dirigirnos a espacios más abiertos. Saludar, acoger, despedir. Ser certeros y amables en la comunicación. Ser afectivos.
– Y siempre, pregúntate si es necesario que estés en ese grupo (de correo o de whatsapp). Cuánto menos ruido a nuestro alrededor más conscientes seremos. Si ya no estás involucrado en ese grupo de trabajo, en ese hogar, en ese voluntariado, o en Berakah en general, ¿por qué permanecer recibiendo tanta información?. Por ti mismo, por respeto con lxs que sigan trabajando dentro de la iniciativa. Sin malestar, con libertad, sal de ese lugar virtual. El encuentro cara a cara, corazón a corazón siempre será mejor y Berakah siempre tendrá sus puertas abiertas para ti.
Tratamiento de la información y comunicación sobre nuestras personas acogidas.
El espíritu de familia, de cercanía y encuentro en nuestros hogares, con nuestros chicos y chicas acogidxs no es acicate para un tratamiento serio de sus vidas y sus circunstancias. Tenemos que ser tremendamente respetuosxs con ellxs.
– Lo primero de todo es que ellxs y Espacios Berakah en su conjunto estamos acogidos a la Ley de Protección de datos. Esto nos obliga a una serie protocolos para salvaguardar sus datos, sus historias, su imagen. Desde un tiempo para acá estamos implementando medidas que ayuden a esta protección.
– Desde el punto de vista humano hay que cuidar mucho en qué foros se publicitan sus circunstancias, por muy urgentes que éstas nos parezcan (quizás sea importante tener en cuenta el modelo de acogida que favorecemos en E. Berakah).
– Una cosa es que ellos/as, en espacios cuidados, nos cuenten sus historias y otra será que estas historias se divulguen. Sobre todo, habrá que revisar mucho de qué manera se hace y en qué lugares. Las redes sociales siempre constituirán un lugar impersonal, no seguro, en donde los datos permanecen para siempre. Habrá que cuidar el dar nombres o determinados detalles. Habrá que cuidar delante de quién se está diciendo (puede haber compañeros/as en circunstancias similares en esos mismos foros)
– La gestión de nuevas acogidas, salidas del proyecto, situaciones de emergencia, etc., deben ser tratadas siempre por los distintos equipos de acogida de las casas o por el Equipo de Acogida general. Hay que respetar los cauces de comunicación y de gestión de las circunstancias de las personas acogidas y no tratar de saltar esos cauces aunque sea con la excusa de hacer un bien.
– Cualquier voluntario o voluntaria se cernirá a cumplir su trabajo en la asociación. Si alguna persona acogida le manifestara alguna inquietud, algún problema, alguna circunstancia sobrevenida, si esto no es privado y tiene que ver con su acompañamiento, la persona voluntaria lo comentará con las personas competentes (responsable de espacio o/y coordinador/a de acogida).

En definitiva, sentimos que el cuidado porque la comunicación sea respetuosa, cercana, silente, escuchante forma parte de nuestros valores fundamentales. Está en nosotrxs hacernos consciente de ello.

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Una vez más nos hemos puesto en camino. Jun@s con la única consigna de estar presentes, de estar atent@s al que camina a mi lado. El silencio nos acompaña el primer trayecto, para sentir nuestros pasos, para saber que estos besan la tierra tan herida. Una naturaleza desbordante que nos acoge amablemente.
Es emocionante para l@s que estamos de este lado de vallas, estrechos y desiertos, sabernos caminando con vosotr@s por bosque más amables. Es emocionante, en medio del camino, escuchar vuestras historias de rutas más severas, de bosques de peligros y redadas. Es emocionante, porque a pesar de estar a este lado, nos reconocemos en nuestras propios peregrinajes y en los saltos de nuestras propias fronteras.
Camino con consciencia. La consciencia de estar viv@s. La consciencia de una naturaleza madre que nos perdona el daño que le infringimos. Consciencia de la Vida, del Ser que nos envuelve, nos sobrepasa, nos sobrecoge. Consciencia de vuestros otros caminos y de aquell@s que ahora mismo andan errantes por desiertos o navegan en pateras de ignominia y miedo.
Nos perdemos, nos encontramos.
Nos sentamos a la sombra de los árboles para seguir contando historias.
Cantamos, nos reímos. Nos encontramos en este terreno común de la Berakah, oasis que nos alienta a seguir caminando.
(4º camino con Consciencia, del 26 de octubre de 2019. Ruta del nacimiento de Huéznar.)

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Espacios Berakah: Valoración de la jornada de cuidados del 5 de octubre 2019, por Isabel Aler

Hay regalos que no se compran, ni se venden, ni se programan, sencillamente se dan. Y si es así es porque confluyen las ganas de dar y de recibir con proporcional reciprocidad, que es la semilla de los cuidados que sanan, porque te ayudan a recuperar la alegría de vivir mediante las ganas de compartir.
¡Claro que hubo y se notaba preparación de la jornada por parte de quienes la organizasteis! Una idea que lograsteis materializar dando lo mejor de vosotros mismos a través del yoga, la biodanza y el mindfulness. De las tres actividades yo tenía experiencia previa, lo que quizás me ayudó a percibir con nitidez las cualidades de presencia, inocencia y destreza con que esos tres recursos sanadores fueron dirigidos por Montse, Lola y Juanma. Así lo recibí.
Sin embargo, no había practicado antes esas tres “artesanías” enlazadas de tal forma en la misma jornada que los efectos sanadores de cada una se potenciaran entre sí. El anhelo que sentimos de vivir con integridad la continuidad de nuestro ser corporal-emocional-mental-espiritual, allí, ese día y en ese lugar, fue inteligentemente acariciado, puntualmente despertado. Así lo sentí.
Viví una especial belleza reparadora al practicar esos cuidados en una iglesia católica, un espacio físico y “religioso” que padecí hasta la adolescencia a causa del desprecio y rigidez patriarcal hacia nuestra naturaleza corporal y emocional. Al habitar ese espacio concreto, en silencio y palabra, en quietud y movimiento, cuerpo emocional y mente espiritual se “religaron” “aquí y ahora”. Así lo gocé.
Fue un compartir intergeneracional que dio visibilidad a nuestra naturaleza humana cíclica y vulnerable, común a lo largo de la edad adulta. Fue un darse y encontrase en la gratuidad de la vida cuando se comparte sin ponerle precio, sin tarifarla. Corresponder de forma anónima y voluntaria con alguna aportación económica para la organización, reaviva el sentido coherente, respetuoso y benefactor de la experiencia: la cuida.
Los cuidados de Berakah en evocar y crear puentes allí donde otros imponen fronteras, fue un objetivo que constaté durante esa jornada en que pudimos atender nuestras necesidades humanas maltratadas y emigradas, anhelantes de autocuidados y cuidados mutuos. Ayuda a tomar conciencia de nuestra condición humana como emigrantes, salvadas las distancias.
Gracias por esa sabrosa tarta de ingredientes tan ricos: la exquisita delicadeza de Montse, la inteligente vivacidad de Lola, la desnuda autenticidad de Juanma, que al aunarse ayudaron a la apertura de corazón de todas las personas que allí estuvimos como agradecidas receptoras y necesarios espejos.
P.D. Las jornadas de camino en la naturaleza, salir de la ciudad y compartir espacios donde la tierra, el mar y el cielo, los árboles y el viento, nos dan suelo y techo, nos hacen más universales, son un manjar para la convivencia. Las necesitamos más a menudo.

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De nuevo, nuestro Hogar Jana nos acogió para celebrar la vida, en este caso la vida que se manifiesta en la fiesta después del mes de ayuno de gran parte de nuestros hermanos acogidos. Comida, miradas, palabras, música, baile y, sobre todo, la oportunidad de sentirnos familia que se agranda con todo aquel o aquella que entra en nuestra casa.
Aprovechamos para despedirnos comunitariamente a dos amigos muy queridos que salen de dos de nuestros hogares para pasar a otra fase en su proceso migratorio. Cuidamos ese momento. Lo ritualizamos pretendiendo que se llevaran todo el cariño y la fuerza del grupo, a la vez que la luz de la Berakah.
Gracias a todos los chicos que estuvieron todo el día atentos a hacer una acogida afectuosa. Los acogidos acogen, todos nos sentimos acogidos, unos por los otros.
La reciprocidad, uno de nuestros pilares.

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