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Necesitamos espacios. Necesitamos espacios. Necesitamos espacios…
1. Ahora. Para dar clases de español a hermanos y hermanas migrantes. Porque se nos acaba nuestro periodo en el Centro Cívico las Sirenas. Porque tenemos a 18 personas recibiendo clases cada día. Porque nos contestan en otros centros cívicos que no hay espacio. Porque aprender la lengua es el primer paso para todo lo demás. Porque creemos en las bonitas sinergias que se crean. Porque creemos en que las fronteras, las barreras pueden convertirse en puertas de acceso a la realidad del otro y de la otra en su rica diversidad.
2. A medio plazo. Un espacio gestionado por nosotrxs. Como centro de día para esto: las clases y mucho más. Para descansar y tomar un café, para ofrecer otros talleres. Simplemente para estar y seguir soñando juntxs, programando juntxs. Llorando y riéndonos juntxs.
3. Y sí! También! Una casa grande. Una casa matriz. Aquella que recoja el sueño inicial de E. Berakah. Donde vivamos una pequeña comunidad para poder acogerte a ti. Sí, a ti. Cuando necesites un oasis en tus desiertos, hacer silencio, escuchar músicas y palabras de otras tradiciones y descubrir que no te suenan tan lejanas. Una casa donde te repongas, cojas fuerzas, te reconcilies contigo y con el mundo, donde te sanes. Donde te encuentres con tu esencia sagrada que es la mía. Una casa donde bailemos juntos, cantemos juntos. Una casa para respirar, para bendecir y ser bendecido/a. Una casa, una casa, una casa…

Y nos diréis, ¡pues sí que soñáis alto!. Y otrxs nos diréis, ¡pues alquilar o comprar como hacen otrxs!.
Y os contestaremos que en nuestros principios y valores está la firme confianza en que hay espacios en desuso, sí en desuso. En la congregación de la que formas parte. Sí, esa casa, convento que sabéis que hacer con ella y que pensáis vender para que otros especulen y pierda su sentido originario.
En la administración pública para la que trabajas o para la que trabaja ese contacto que conoces.
De algún particular o persona o institución que no sabe que hacer con ese espacio.
No queremos posesiones, sólo cesiones. Nos comprometemos a mantener, mejorar y crear proyectos de cooperación en donde anfitriones y huéspedes sigamos construyendo el espacio, el externo y el interno y construyendo una sociedad más humana.
¿Locxs, ilusxs? Miradnos de donde venimos y a dónde hemos llegado en poco más de 5 años.
Pero nos siguen quedando etapas del camino por andar. ¿Te sumas?
Necesitamos espacios.

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Estamos inmersxs en esta época convulsa. Desde Berakah, sentimos que, dejarnos llevar por la inmediatez, nos sumerge en la emocionalidad del miedo, del recelo que nos imposibilita, nos frena y nos bloquea. Desde E. Berakah no sólo queremos apostar por una continuidad de aquello que nos caracteriza y significa, sino que, más allá de ello, vamos entendiendo que, desde nuestro carisma, tenemos algo que ofrecer específicamente para estos momentos delicados en los que vivimos. Estamos haciendo una lectura profunda de lo que la vida nos quiere decir con todo esto y vamos comprendiendo que, a pesar del desconcierto y de la gran crisis, hay una sabiduría de Fondo que nos va llevando a algo mejor. Sin pretender ser visionarios ni idealistas, confiamos en esa sabiduría y a la vez tratamos de cuidarnos en este trayecto que no sabemos cuánto tiempo durará. Nuestra misión se va concentrado cada vez más en el cuidado interior, en el cultivo de la «cualidad humana profunda» (Mariá Corbí), porque en la medida en que profundicemos iremos hallando las respuestas creativas para la cocreación de nuevos modelos de convivencia más humanos.
Es por eso que no sentimos que tengamos que frenar en nuestra oferta de espacios sanadores, de cuidado, de silencio y de indagación en lo que somos y en el Misterio que nos habita. Esto no quita que pretendamos ser unos descuidados e imprudentes. Tenemos la suerte de tener ese espacio peculiar, bello y digno de la iglesia S. Pedro de Alcántara que nos sirve para realizar todas nuestras actividades y que ahora, nos permite poder guardar la distancia de seguridad. Ya sabéis que las actividades en las iglesias permiten un aforo superior a otros espacios más pequeños. Aunque nuestras actividades no son de culto religioso, tenemos esa ventaja. Aprovechémosla.

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Queridos amigos y amigas. Os presentamos, un curso más, la primera parte de la formación que ofreceremos este año. Un itinerario que nos ayudará a entrenar la atención consciente a través de prácticas de meditación formal y pequeñas y sencillas prácticas aconsejadas para la vida cotidiana, para vivir de manera más atenta, para prevenir estados de ansiedad y problemas de salud y sobre todo, como metodología para el avance espiritual. Tendremos una sesión gratuita de presentación el próximo viernes 25, aquí en Cervantes 7, en la iglesia, con lo cual, y por sus dimensiones, quedan garantizadas las medidas de seguridad y de distancia social. A las 19´00h. Venir a esta sesión no nos comprometería luego a hacer el curso. Os dejamos el cartel de la convocatoria por si queréis darle difusión. Rogaríamos confirmación.

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Espacios Berakah: Valoración de la jornada de cuidados del 5 de octubre 2019, por Isabel Aler

Hay regalos que no se compran, ni se venden, ni se programan, sencillamente se dan. Y si es así es porque confluyen las ganas de dar y de recibir con proporcional reciprocidad, que es la semilla de los cuidados que sanan, porque te ayudan a recuperar la alegría de vivir mediante las ganas de compartir.
¡Claro que hubo y se notaba preparación de la jornada por parte de quienes la organizasteis! Una idea que lograsteis materializar dando lo mejor de vosotros mismos a través del yoga, la biodanza y el mindfulness. De las tres actividades yo tenía experiencia previa, lo que quizás me ayudó a percibir con nitidez las cualidades de presencia, inocencia y destreza con que esos tres recursos sanadores fueron dirigidos por Montse, Lola y Juanma. Así lo recibí.
Sin embargo, no había practicado antes esas tres “artesanías” enlazadas de tal forma en la misma jornada que los efectos sanadores de cada una se potenciaran entre sí. El anhelo que sentimos de vivir con integridad la continuidad de nuestro ser corporal-emocional-mental-espiritual, allí, ese día y en ese lugar, fue inteligentemente acariciado, puntualmente despertado. Así lo sentí.
Viví una especial belleza reparadora al practicar esos cuidados en una iglesia católica, un espacio físico y “religioso” que padecí hasta la adolescencia a causa del desprecio y rigidez patriarcal hacia nuestra naturaleza corporal y emocional. Al habitar ese espacio concreto, en silencio y palabra, en quietud y movimiento, cuerpo emocional y mente espiritual se “religaron” “aquí y ahora”. Así lo gocé.
Fue un compartir intergeneracional que dio visibilidad a nuestra naturaleza humana cíclica y vulnerable, común a lo largo de la edad adulta. Fue un darse y encontrase en la gratuidad de la vida cuando se comparte sin ponerle precio, sin tarifarla. Corresponder de forma anónima y voluntaria con alguna aportación económica para la organización, reaviva el sentido coherente, respetuoso y benefactor de la experiencia: la cuida.
Los cuidados de Berakah en evocar y crear puentes allí donde otros imponen fronteras, fue un objetivo que constaté durante esa jornada en que pudimos atender nuestras necesidades humanas maltratadas y emigradas, anhelantes de autocuidados y cuidados mutuos. Ayuda a tomar conciencia de nuestra condición humana como emigrantes, salvadas las distancias.
Gracias por esa sabrosa tarta de ingredientes tan ricos: la exquisita delicadeza de Montse, la inteligente vivacidad de Lola, la desnuda autenticidad de Juanma, que al aunarse ayudaron a la apertura de corazón de todas las personas que allí estuvimos como agradecidas receptoras y necesarios espejos.
P.D. Las jornadas de camino en la naturaleza, salir de la ciudad y compartir espacios donde la tierra, el mar y el cielo, los árboles y el viento, nos dan suelo y techo, nos hacen más universales, son un manjar para la convivencia. Las necesitamos más a menudo.

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