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Compartimos esta reflexión del amigo Enrique Martínez Lozano porque entendemos que tiene mucho que ver con una reflexión profunda que venimos haciendo en Espacios Berakah desde hace un tiempo. sobre estas bases nos gustaría seguir construyendo nuestro compromiso:

ESPIRITUALIDAD Y COMPROMISO

Solo una espiritualidad comprometida –la propia expresión es en realidad una tautología– es espiritualidad. El compromiso, inseparable de la espiritualidad, constituye su test de veracidad. Porque es precisamente en la acción donde se verifica la verdad de lo comprendido. Por lo que, de manera realista, la espiritualidad nos confrontará con la vida cotidiana por medio de cuestionamientos: en lo concreto, ¿a qué me siento movido?, ¿qué quiere vivir a través de mí?, ¿cómo se concreta?, ¿con quiénes?, ¿con qué prioridades?, ¿con qué medios?… Y todo ello, no desde un imperativo moral, sino desde la comprensión que es amor: consciencia de unidad y certeza de no-separación.

Por eso, junto con aquellas cuestiones, la espiritualidad plantea otra pregunta decisiva: ¿de dónde nace el compromiso? Porque puede surgir de lugares bien diferentes, que condicionarán tanto la forma de vivirlo como los resultados.

Tuve que aprender por propia experiencia que incluso el compromiso más noblemente intencionado puede nacer de lugares no siempre adecuados: necesidad de reconocimiento y de aprobación, compensación de culpas inconscientes, moralismo voluntarista, baja tolerancia a la frustración que impide aceptar la realidad tal cual es…

Entrelazados con ellas, me parece descubrir otros dos factores que suelen contaminar la limpieza del compromiso, particularmente en Occidente y en el ámbito religioso, incluso en personas “entregadas”, que actúan con la más noble intención y la mejor voluntad. Me refiero a la idea del mesianismo judeocristiano y a la culpa católica. Ambos elementos han formado parte del imaginario colectivo durante siglos y, a pesar del proceso de secularización y del creciente laicismo, siguen vigentes –aun de manera inconsciente– y condicionan actitudes y comportamientos.

El “mesianismo” induce a la exigencia de tener que “salvar” el mundo. La culpa, que no permite estar bien mientras otros estén mal, exige un compromiso que “repare” esa situación. No es difícil advertir la facilidad con que el ego puede apropiarse de esa doble idea para fortalecer su “identidad”: un ego salvador y reparador se siente muy consistente.

Se comprende que el ego, con frecuencia, se apropie del compromiso y lo contamine. Y que, en consecuencia –y tal vez como el signo más evidente de la apropiación–, se pueda dar un sentimiento de “superioridad moral” –no se olvide que el ego vive también de la comparación–, desde el que se juzga y descalifica a quienes son considerados como “no comprometidos”.

Es indudable que, junto a esas motivaciones, pueden darse otras más “limpias”, como las creencias que insisten en la fraternidad o la fe en un Dios padre de todos. Ambas han sido fuente de compromiso compasivo y solidario, vivido con limpieza y entrega.

Pero, más allá de las creencias, en la espiritualidad no-dual el compromiso nace de la comprensión de lo que somos: siendo diferentes, compartimos la misma identidad; por lo que, cuando sé mirar en profundidad, veo que todo otro es no-otro de mí.

Desde esa misma comprensión se advierte que el compromiso genuino se caracteriza por dos rasgos básicos: la entrega y la desapropiación. Se ancla en la certeza vivencial de que los otros son yo y desde ahí se entrega, en una actitud de docilidad a lo que hay que vivir en cada momento.

Mariá Corbí lo ha expresado con acierto: “La no-dualidad arrastra inevitablemente al interés y servicio a toda criatura; lleva a interesarse por la marcha de la sociedad, de la cultura, del medio y de todo ser viviente y no viviente. La no-dualidad es unidad y la unidad es amor. El verdadero amor no es el sentimiento romántico, ni tiene ninguna conexión con la necesidad. El amor verdadero solo florece en la más completa gratuidad. Quien comprende su verdadera realidad entenderá y sentirá que la realidad del mundo de sus interpretaciones, de sus modelaciones no es otra que la realidad de «eso absoluto». Vivirá en profundidad que el mundo de nuestra dimensión relativa y el de nuestra dimensión absoluta no es una realidad con dos pisos, sino una única realidad que nuestra condición de vivientes necesitados que hablan precisa difractar para poder sobrevivir y cambiar cuando sea necesario o conveniente”[1].

Decía que el compromiso nace de la comprensión. De hecho, la comprensión es la fuente más honda de la fraternidad. ¿Cómo no sentir como hermanos y hermanas a aquellos con quienes compartimos el mismo centro, es decir, la misma identidad? ¿Cómo no vivir la fraternidad cuando hemos comprendido que somos uno?

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En estos momentos de introspección comunitaria brota este sentir:
¿Qué estamos llamadxs a ser?
Una comunidad contemplativa en medio del mundo, interreligiosa, transreligiosa. Sin miedo a la luz que se manifiesta en el mundo, por tanto, sin tener que huir de él. Pero a la vez decidida y vocacionalmente buscando esa luz más allá de toda confusión y oscuridad. Sabiendo que la búsqueda de esa luz irremediablemente nos llevará a no saltarnos ninguna de las etapas. Una comunidad que se siente llamada a transitar todas las capas de lo humano, con espacios para cuidar esas dimensiones, para atenderlas.
Una comunidad de ciudad para indagar en el silencio que puede producirse en medio del ruido. Buscando ese silencio en el barullo de la gran urbe. Una comunidad que sea referente para nuevos modos de vivir.
Una comunidad que sea acogida para el caminante cansado/a, aturdido/a, perdido/a.
Una comunidad de comunidades con distintas pertenencias, a la que puedan adherirse personas de distintos credos, personas religiosas consagradas que pidan vivir la experiencia, personas laicas, personas exiliadas de sus tradiciones o que nunca se sintió vinculada a ninguna, pero con una firme convicción de aquello que es central en nosotrxs, el Ser, la Fuente, la luz que ilumina todo lo demás.
Una comunidad con un firme respeto, veneración e incluso adoración por la tierra que nos nutre y nos sustenta. Con unos principios de sostenibilidad claros, y que, aunque tenga su base de acción principal en la ciudad, pueda oxigenarse en el campo, montaña, playa en espacios también comunitarios en esos lugares.
Una comunidad de gente libre cuya única norma sea el respeto a los procesos individuales y grupales (comunitarios). Una comunidad de miembros donde lo comunitario, no pise lo personal en cuanto a ritmos, espacios y tiempos, etc.
Una comunidad que conviva en una casa a propósito para ello. Una casa abierta a vivir esta experiencia. Con distintos niveles de pertenencia. Las personas que vivan en ella, las que no vivan pero la sientan como suya, las que quieran vivir una experiencia temporal de sanación o cuidados.
Una comunidad de personas diversas en peculiaridades, culturales, religiosas, de identidad sexual, de procedencia, con una base: la creencia en el Fondo común al que se accede desde el silencio, la escucha compasiva, el compartir, el respeto a las otras peculiaridades, el respeto a la dignidad inalienable de cualquier ser humano, el respeto de los derechos humanos.
Una comunidad con espacios y tiempos comunes y con espacios y tiempos personales.
Una comunidad en la que cada uno de sus miembros sienta el doble compromiso: con uno/a mismo/a, de hacer ese camino de consciencia hacia el Ser que Somos, sin eludir lo emocional, las heridas, las sombras. Y a la vez, un compromiso hacia fuera de ser referente de un mundo más justo, solidario, fraterno, desarrollando estrategias para ello. Por tanto, una comunidad “política” en su sentido más genuino. Entendiendo la política como subordinada al bien común, inspirada en la ética y no cualquier ética, sino una ética basada en la espiritualidad.
Una comunidad cautivada por la belleza, la estética, y, por tanto, que cree espacios donde esta emerja a través del arte y de la intercultura.
Una comunidad cuyo marco para poner en práctica todo esto sea la vivencia de la Baraka-Berakah: la bendición de todo lo que viene, de todo aquel o aquella que vienen. Con la hospitalidad como valor principal, entendiendo que en aquel/aquella que llega también se nos da la Baraka.

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Amigos y amigas. Este martes, 12 de mayo, abriremos de nuevo el espacio físico de la calle Cervantes n.7 para nuestra meditación de las 20´00h. El espacio es suficientemente amplio como para mantener la distancia de seguridad. El aforo, mientras que estamos en esta fase de desescalada, será de 10 personas. Haremos también conexión virtual por zoom para las personas que aun no deseen venir. El espacio de los miércoles por la mañana, continuará cerrado hasta nuevo aviso.

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Sí, amigos amigas. Nos hemos quedado en casa, pero teniendo en cuenta que la Casa para nosotrxs es ese espacio mayor en el que nos encontramos a través del silencio, la meditación y, a veces, la palabra habitada que brota de ambos.
Permaneced atentxs, sobre todo a nuestra página de facebook y a nuestro correo semanal porque venimos conectando vía plataforma zoom todos los martes a partir de las 20´15 para meditar juntxs como hacíamos siempre en la calle Cervantes 7.
Permaneced atentxs también porque seguimos encontrándonos (de momento también virtualmente) los primeros sábados de cada mes, también a la 20´05h. Ahí, desde el silencio, los textos sagrados, el canto meditativo, los testimonios, nos encontramos en ese lugar común de lo interreligioso y lo transreligioso. Lo hacemos también a traves de zoom.
También estamos manteniendo los sesiones de cineforum (permaneced atentxs).
Conteros también que todos nuestros chicos están bien. Confinados la mayoría en Hogar Jana (y otro hermano en Betania). Que, hasta ahora, han respondido con una responsabilidad y generosidad absoluta a los ajustes que ha habido que hacer en la casa. Todos están sanos, también los responsables y trabajadores lo estamos.
Deseamos que todo esto os/nos esté sirviendo para revisar y cuestionarnos nuestros modos de vida actuales y que nos ayude a conectar con la Fuente, con nuestro Ser Esencial para que de ahí broten una nuevas formas de vivir juntxs en los que la hospitalidad, la bendición, la reciprocidad, la cooperación sean los pilares de un nuevo mundo.

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Amigos, amigas
Debido al estado de alerta decretado a causa del Covid-19, todas las actividades grupales que se desarrolla en ESPACIOS BERAKAH, y que se realizan, sobre todo, en la Jaima (Cervantes 7), quedan suprimidas hasta nuevo aviso.
Nuestras personas acogidas siguen confinadas pacientemente tanto en Betania como en Hogar Jana.
Las meditaciones de los martes por la tarde y algunas otras actividades, las estamos haciendo a través de plataformas virtuales.
Permanece atento/a a nuestra nuestra web y a nuestra página de Facebook para conocer lo que hacemos y acceder a los enlaces.
GRACIAS Y CUÍDATE
ESPACIOS BERAKAH TAMBIEN SE QUEDA EN CASA

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Se oferta un puesto de trabajo de Educador/ a Social, para nuestro hogar Jana, en Dos Hermanas, Sevilla.
Contrato de cinco horas diarias. 25 semanales.
Incorporación inmediata. Flexibilidad y disponibilidad horaria.
Perfil/Requisitos
Grado o Diplomatura en EDUCACIÓN SOCIAL.
Experiencia en puesto similiar de al menos 1 año.
Tareas propias del puesto a cubrir:
– Contribuir a los objetivos del Hogar y participar en sus actividades
– Contribuir en el buen ambiente del Hogar
– Realización de entrevistas de acogida en la recepción de nuevas personas que lleguen para informarles de las normas de convivencia y de sus tareas en la casa
– Realización de entrevistas de seguimiento a las personas acogidas ayudando a estas a que se marquen unos objetivos al llegar e ir revisando con ellas esos objetivos.
– Elaboración de itinerarios personales con esos objetivos.
– Realización de fichas de seguimiento.
– Ayuda al gobernante/a de la casa a la Preparación de la acogida para la llegada de nuevas personas (habitación, kit, consentimiento de acogida, tareas…)
– Acompañamientos externos (médico, empadronamientos, citas, etc…)
– Coordinación- Contacto con las entidades que nos derivan a las personas acogidas Asistencia a las reuniones de coordinación con esas entidades.
– Comunicación continua con la coordinación del Hogar Jana
– Organización de los cuadrantes de tareas de la casa.
– Revisión del cumplimiento de esas tareas.
– Coordinación de los voluntarios/as de Hogar Jana
– Realizas las gestiones necesarias en el ámbito sanitario.
– Emisión de informes cuando éstos fueran necesarios y de memoria (del tiempo de actuación)
– Propuestas al equipo y realización de talleres o cursos para las personas acogidas.
– Asistencia y organización de reuniones asamblearias
– Identificación y coordinación con recursos externos que complementen los servicios ofrecidos por Espacios Berakah y por las entidades que nos derivan a las personas acogidas.
– Colaboración en el diseño y elaboración de proyectos en coordinación con la persona administrativa.
– Velar por que en la casa se mantenga un ambiente familiar. Velar por la convivencia
– Velar por el cumplimiento de la ley de protección de datos. Velar por la salvaguarda de los derechos de protección de imagen de las personas acogidas.
– Aquellas otras funciones que en el marco de su grupo profesional se les pueda encomendar por el equipo de coordinación.

Competencias: Analizar y resolver problemas, Iniciativa y autonomía, Flexibilidad, Organización y planificación, Fiabilidad técnica y personal, Comunicación interpersonal, Trabajo en equipo, Diplomacia y “saber estar”, saber combinar autoridad y amabilidad y cuidados.

Tipo de contrato 5 horas diarias en las mañanas. Por obras y servicios

Salario según convenio.
Se valorará con puntos a la hora de la selección:
– Idiomas: Sobre todo francés.
– Conocimiento de la misión y valores de espacios Berakah
– Que haya sido cercano/a previamente a nuestra iniciativa.

Mandar CV y carta de presentación a info@espaciosberakah.com

Gracias

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Cinco años no son nada. Y a veces queremos pedir resultados como si fuéramos expertos. Como si ya tuviéramos la experiencia y la sabiduría necesarias.
Hace cinco años… sólo. En aquel momento venía cargado del impulso necesario como para convocar a tanta gente diversa. Fue la época de mayor creatividad, energía e intuiciones de toda mi vida. Y a la vez tenía una certeza profunda de que aquello no era mío, de que tenía que ponerlo en manos de la Vida y de que la respuesta de los que me acompañaban aquella tarde, iba a ser determinante para seguir adelante o no.
Algunos vieron aquello como un sueño loco. Otros se alejaron pronto porque no acabaron de entenderlo.
Otros continuamos. Cinco años. Y sigo sintiendo, emocionado y con la misma nitidez aquellas intuiciones que brotan de ese lugar sin nombre.
A pesar de la claridad, seguimos aprendiendo, la mayoría de las veces a trancas y barrancas.
A veces es tan fuerte lo que emerge que siento que no sé cómo poder transmitirlo mejor. Que Berakah es Fuente. Que para encontrarte con el otro y la otra distintos, primero tienes que encontrarte contigo mismo y que eso es nuestra esencia más genuina: el ser comunidad en búsqueda de sí misma, en estos tiempos en los que el institucionalismo parece trasnochado y asfixiante.
Es cómodo sentirse útil, hacerse disponible. Ha sido fácil todo lo relacionado con ello. Tremendamente fácil. Resulta más complejo hacer entender que no hay utilidad válida sin la proximidad más próxima que es la propia. Y que para eso también estamos. Que Berakah antes de ser palabra fue silencio, antes de ser justicia fue escucha.
BERAKAH. Decir bien del otro, de la otra, de lo otro y del OTRO. Acoger al que viene y lo que viene, sabiendo que hay un mensaje oculto en eso que llega. Y que la bendición se revierte. BARAKA, el don divino, la fecundidad divina.
Y esa fecundidad no se manifiesta a raudales en lo que haga, sino en el simple hecho de ser.
Aun muchos no lo entienden. Pero se nos regala el don maravilloso de haber tenido la intuición de que la acción y el compromiso sólo pueden nacer de esa fuente, de la Berakah. Y que hacer juntos pasa por Ser juntos, sentarnos juntos, silenciarnos juntos, escucharnos a corazón abierto, desde esa escucha atenta y compasiva más allá de nuestros egos.
El último regalo que se nos dio en este periodo corto de cinco años fue el poder darle forma comunitaria a estas intuiciones.
A pesar de nuestro breve recorrido, cinco años dan para mucho. Cinco años de rostros, de historias, de gozos y sueños de ropa camilla, de silencios compartidos y serenos, de cantos, de arte, y de mucha, mucha reunión.
Entendemos que incluso lo que no entendimos forma parte de esa gran Berakah que se nos regala. Y que los que se fueron sin entender también han sido bendición.
Que las casas se han agrandado, que el círculo silencioso cada vez se agranda más, pero que, sobre todo, se agranda el corazón cuando somos capaces de incluir lo que antes nos ha parecido extraño, al que antes nos ha parecido extranjero. Porque el extrañamiento es el primer paso para la aproximación.
Cinco años lo son todo, cuando hemos sido capaces de entender que cada cosa, que cada persona que ha pasado, forman parte del bello paisaje que se nos va desvelando. Cinco años lo son todo cuando hemos sido capaces de darnos cuenta de que todo suma, y de que lo que ha sido es lo que ha tenido que ser. Incluso lo que nos causó dolor. Cinco años lo son todo cuando acertamos a comprender que no nos falta nada. Que la intuición primera se manifiesta ya en lo que se está dando y que vendrán otras casas, otra gente, otros modos, otras burocracias, pero que el don ya está dado.
Cinco años lo son todo cuando hemos sido capaces de entender que la Berakah se manifiesta en cada paso del camino, y en cada sentada silenciosa. Que cada paso es lugar, hogar, espacio acogedor, manifestación del Ser que nos sobrepasa pero que a la vez nos abunda.
Feliz cinco años.
Feliz cumpleaños.
Mucha Berakah

Juanma

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Necesitamos crear una red de personas dispuestas a alquilar pisos y habitaciones a personas migrantes y refugiadas. Personas cercanas que den un paso a la confianza. Tenemos a chicos que han convivido en nuestros espacios y que, pudiendo pagarse el alquiler, no encuentran a nadie que quiera alquilarles nada por el simple hecho de ser migrantes o refugiadxs.
Incluso proponemos un paso más para la construcción de este mundo inclusivo. Un paso que puede tener como efecto el ayudarnos a romper barreras interiores, moldes, prejuicios y favorecer un intercambio y un encuentro que cambien nuestra vida:
– Estudiantes: ¿por qué no buscar a un compañero de piso que sea inmigrantes o refugiado?
– Personas mayores que vivan solas: ¿por qué no alquilar habitaciones a estas personas? Hay experiencias a este nivel que son preciosas.
Anímate a compartir este mensaje. Anímate a compartir tu espacio. Tu vida.

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En la que denominamos la era de la información, en una sociedad atiborrada de ella y constreñida a la inmediatez debido a las llamadas Redes sociales, desde E. Berakah también tendremos que aprender a manejarnos con consciencia y desde nuestros principios y valores en este terreno, tanto para la comunicación interna, como para el mensaje que queramos transmitir a la sociedad.
En Berakah hemos elegido desde el primer momento usar estas redes para ambas cuestiones (hasta ahora whatsapp, Facebook, web y correos electrónicos). No obstante, conviene hacer hincapié en que la mejor forma de comunicación es aquella que es integral, la que incluye la presencia física de la persona con todas sus dimensiones y circunstancias, con su leguaje verbal y no verbal. Esta comunicación entendemos que siempre debe partir de un silencio previo. Antes de hablar, haber escuchado bien, respirar, no reaccionar y contestar desde un lugar más centrado.
El silencio nos sitúa en un nivel más allá de condicionamientos y filtros que pueden mediatizar la comunicación. Hemos logrado el que no haya ninguna reunión que no comience primero sin un breve espacio a esos minutos de recogimiento, para tratar de ir más allá de los condicionamientos mentales y por muy pragmáticos que sean los temas a tratar. Esto ya nos permite una escucha algo más atenta y consciente.
En el grupo comunitario Berakah hemos dado un paso más y hacemos una escucha más afectiva y por tanto, efectiva, permitiendo que pase un tiempo para respirar en silencio la intervención de la persona que haya hablado, no contestar inmediatamente, dejando que su aportación repose. Descubrimos esto como un método privilegiado para que la escucha sea más atenta, compasiva y para que las respuestas broten más desde el Fondo y menos desde la mente. Aparte de ello, sentimos que esta forma de comunicarnos contribuye a elaborar respuestas más creativas y a tomar las decisiones de una manera más serena y consciente.
Desearíamos que estas formas de comunicación con más Presencia, y por tanto con más lucidez, fueran las propias de cualquier forma de comunicación en Berakah, pero entendemos que la presencia física es muchas veces imposible y la vida cotidiana en las casas de acogida y la organización de las actividades y encuentros hacen que tengamos que acudir a otras formas más virtuales, más inmediatas.
Eso no debe ser acicate para que este espíritu también pueda impregnar, dentro de lo posible estos medios.
¿Cómo hacer nuestra comunicación, tanto interna como externa, más humana, más amable, más cuidadosa, en definitiva, más Berakah?
Comenzamos a nivel interno:
– Habrá que pensar si lo que queremos decir estamos diciéndolo en el lugar adecuado. Hay varios grupos o equipos de trabajo. Cada uno tiene su espacio de comunicación. Habrá que discernir cuál es el adecuado para que la información vaya a las personas adecuadas.
– Habrá que ser consciente también si la información que queremos dar es significativa para el grupo, o para Berakah en general, si es redundante o no, si estamos cargando esos grupos con informaciones que no tienen nada que ver con nuestros fines. Entender que ser austerxs en la comunicación por estos medios también será una forma de cuidado a las personas que forman el grupo en cuestión.
– Habrá que ser consciente de los valores y principios sobre los que nos fundamentamos. Para eso será necesario tenerlos muy claros, quizás acudiendo de vez en cuando a nuestro proyecto marco o a nuestros estatutos. Cualquier mensaje que no está fundamentado en nuestros principios de hospitalidad, cuidado, silencio, interculturalidad, respeto al otro y a la otra en su totalidad, lo interreligioso y lo transreligioso, etc. estará fuera de lugar.
– Desde el otro lado de la red, tú que estás recibiendo ese mensaje: Recíbelo con consciencia. Date tiempo antes de contestar aunque sea algo que tenga que ver con lo organizativo y en lo que estés involucrado/a. Piensa en la persona que lo ha enviado, sé respetuoso/a con ella, leyendo con consciencia, y respondiendo con consciencia.
– Si son cosas que han exigido un esfuerzo de preparación, sé agradecido/a.
– Cuida a la persona que manda el mensaje o correo respondiendo. Detrás hay un esfuerzo.
– Trata de ser educado/a. También en las redes sociales hay que serlo. Cuando se entra en un sitio, primero se saluda y se desea el bien para esas personas. Después de una comunicación también se da las gracias por la misma.
– Trata de ser educado/a y de no responder a la inmediatez de nuestras propias necesidades. En los grupos whatsapp más numerosos, es un detalle sentir que el hilo de un tema ya ha acabado o se ha parado antes de meterse con otra cosa, con otro tema. Comprueba que ha pasado un tiempo desde que se dijo lo último antes de decir tú lo tuyo, si eso tuyo es otro tema diferente.
– Nombra a las personas. Si estás haciendo alusión a algo que se ha hablado o que se esté preparando, nombra a las personas que estén involucradas con el tema. Que ese espacio virtual sea lo más humano posible poniendo también Presencia en ese vacío.

A nivel externo:

– Tenemos una dimensión pública y por tanto, política. Aconsejamos leer nuestro documento referido a nuestra área de justicia-política. (En construcción)
– Desde ahí se desprende que nuestra comunicación deber ser amorosa aunque esté denunciando las injusticias que nos parezcan más atroces. El insulto, la descalificación, la mentira, las “fake-news”, los malos modos no tienen cabida (ni en Facebook, ni en la web, ni en los actos públicos de denuncia en los que estemos). También tendremos que ver desde dónde sale nuestra palabra. Si nuestra palabra sale del lugar del odio, estaremos actuando con los mismos códigos que lxs que perpetran las injusticias y, por lo tanto, seremos igual que ellxs. Se puede estar muy indignado/a y que nuestra comunicación no sea una palabra que maldiga. Estaremos pervirtiendo nuestro sentido más profundo. Somos Berakah, bendición, aunque estemos denunciando una injusticia. Para ello habrá que ser también muy conscientes de lo que vamos a decir, a escribir. También, un breve silencio y unas cuantas respiraciones pueden venir muy bien-
– Tendremos que cuidar las formas, también, a la hora de dirigirnos a espacios más abiertos. Saludar, acoger, despedir. Ser certeros y amables en la comunicación. Ser afectivos.
– Y siempre, pregúntate si es necesario que estés en ese grupo (de correo o de whatsapp). Cuánto menos ruido a nuestro alrededor más conscientes seremos. Si ya no estás involucrado en ese grupo de trabajo, en ese hogar, en ese voluntariado, o en Berakah en general, ¿por qué permanecer recibiendo tanta información?. Por ti mismo, por respeto con lxs que sigan trabajando dentro de la iniciativa. Sin malestar, con libertad, sal de ese lugar virtual. El encuentro cara a cara, corazón a corazón siempre será mejor y Berakah siempre tendrá sus puertas abiertas para ti.
Tratamiento de la información y comunicación sobre nuestras personas acogidas.
El espíritu de familia, de cercanía y encuentro en nuestros hogares, con nuestros chicos y chicas acogidxs no es acicate para un tratamiento serio de sus vidas y sus circunstancias. Tenemos que ser tremendamente respetuosxs con ellxs.
– Lo primero de todo es que ellxs y Espacios Berakah en su conjunto estamos acogidos a la Ley de Protección de datos. Esto nos obliga a una serie protocolos para salvaguardar sus datos, sus historias, su imagen. Desde un tiempo para acá estamos implementando medidas que ayuden a esta protección.
– Desde el punto de vista humano hay que cuidar mucho en qué foros se publicitan sus circunstancias, por muy urgentes que éstas nos parezcan (quizás sea importante tener en cuenta el modelo de acogida que favorecemos en E. Berakah).
– Una cosa es que ellos/as, en espacios cuidados, nos cuenten sus historias y otra será que estas historias se divulguen. Sobre todo, habrá que revisar mucho de qué manera se hace y en qué lugares. Las redes sociales siempre constituirán un lugar impersonal, no seguro, en donde los datos permanecen para siempre. Habrá que cuidar el dar nombres o determinados detalles. Habrá que cuidar delante de quién se está diciendo (puede haber compañeros/as en circunstancias similares en esos mismos foros)
– La gestión de nuevas acogidas, salidas del proyecto, situaciones de emergencia, etc., deben ser tratadas siempre por los distintos equipos de acogida de las casas o por el Equipo de Acogida general. Hay que respetar los cauces de comunicación y de gestión de las circunstancias de las personas acogidas y no tratar de saltar esos cauces aunque sea con la excusa de hacer un bien.
– Cualquier voluntario o voluntaria se cernirá a cumplir su trabajo en la asociación. Si alguna persona acogida le manifestara alguna inquietud, algún problema, alguna circunstancia sobrevenida, si esto no es privado y tiene que ver con su acompañamiento, la persona voluntaria lo comentará con las personas competentes (responsable de espacio o/y coordinador/a de acogida).

En definitiva, sentimos que el cuidado porque la comunicación sea respetuosa, cercana, silente, escuchante forma parte de nuestros valores fundamentales. Está en nosotrxs hacernos consciente de ello.

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