Espiritualidad y Acogida

Nuestra espiritualidad y nuestro compromiso pasan por el tamiz del sagrado valor de la hospitalidad

Espacios Berakah es una iniciativa comunitaria que nació en enero de 2015 que tiene como base dos principios: la espiritualidad y la acogida. Entendemos que ambas son necesarias para la evolución del ser humano.

Nuestra espiritualidad y nuestro compromiso pasan por el tamiz del sagrado valor de la hospitalidad. Buscamos espacios y momentos donde encontrarnos con el otro o con la otra en su diversidad, con aquellas personas que llegan a nuestras ciudades y pueblos buscando un futuro mejor, con aquel y aquella que en apariencia son diferentes por su color de piel, su cosmovisión, su cultura o religión. Entendemos esa diversidad como don y no como amenaza.

El proyecto nace de la certeza de que el otro y la otra que llegan a nuestras puertas tienen mucho que aportar a nuestra vida y a nuestra sociedad. Consideramos la reciprocidad como uno de nuestros valores fundamentales. En el intercambio de dones se produce la creatividad, lo nuevo y el milagro de un mundo mejor.

Ofrecemos casa, comida, calor de hogar... pero también fuego interior, silencio, búsqueda conjunta - COMUNIDAD

Nuestras casas y nuestros momentos juntos parten, primeramente, de la dignidad inalienable de todos y todas los que convivimos, pero damos un salto más allá y encontramos, a través de la palabra, del encuentro, de los sueños compartidos, y, sobre todo, del silencio, la manifestación del Misterio Único que somos.

Acentuamos esta palabra y tratamos de construirla a través de distintos círculos concéntricos según el grado de implicación de las personas que forman parte de este bonito proyecto. El círculo central tiene su base en el silencio, la escucha compasiva que nace de él y el discernimiento de los signos y oportunidades que la vida nos va poniendo por delante.

Aunque cada espacio, cada casa de acogida, cada momento para compartir, lo entendemos como un espacio comunitario que brota espontáneo y que se alimenta de ese fuego.

Actualmente disponemos de tres espacios de acogida solidaria para personas inmigrantes y/o refugiadas con un total de 15 plazas, aunque lo relevante para nosotros y nosotras no es el número de personas sino la autenticidad en el encuentro y la calidad y profundidad en el mismo.

Berakah-Baraka, significa bendición. Decir bien del otro/a nos enraíza en nuestro verdadero ser.

Para poder llevar todo esto a cabo con todo su potencial, tuvimos que buscar una forma jurídica. De ahí nació la Asociación Espacios Berakah.

bendicion

Historia

Entre 2005 y 2011, por iniciativa de Juan Manuel Palma, él mismo y un grupo de personas viven una experiencia de hospitalidad en donde se comparte techo, mesa, ilusiones y dificultades con gente venida de otros lugares buscando una vida más digna. Se crea así un hogar, una comunidad de vida en la que las diferencias – distinta cultura, distinto color de piel, distinta religión, etc– se van descubriendo como riqueza. El techo y la mesa común, la hospitalidad como valor en definitiva, se descubren en estos seis años como una forma de vida que conecta con la esencia vocacional e incluso vital de los que hicieron esa experiencia.

La iniciativa surgió en la parroquia de la Blanca Paloma en el barrio de los Pajaritos de Sevilla (España). En principio, aunque luego se confluyera con otras entidades, el proyecto nació en colaboración con la Asociación Elín que trabaja con inmigrantes que pasan la frontera de Marruecos hacia Ceuta.

Cuando por razones ajenas a la propia iniciativa se hubo de poner fin a la misma, ya se había creado un caldo de cultivo, una inquietud; el reconocimiento de que, vivir desde ahí, era bueno. A partir de entonces, el objetivo se convirtió en descubrir cómo poder seguir fomentando esta cultura, este modo de vida pero desde un proyecto más abierto, más interreligioso y transreligioso, y por tanto, sin estar constreñidos a la Iglesia como institución.

Es en este momento cuando comienza a soñarse Espacios Berakah como algo a lo que ponerle palabras, a lo que buscarle sinergias; algo a contar, a ir diseñando y buscando posibles vías que lo hicieran factible.

Surge así un nuevo proyecto, como resultado de un proceso personal y comunitario de reconocer que en el encuentro con el otro aparentemente distinto se encuentra la esencia de uno mismo. Se empieza a poner por escrito las inquietudes, los sueños y a buscar un espacio que pudiera reunir las condiciones para desarrollarlo.

La idea originaria (y la que sigue de fondo) era algo más parecido a un concepto de hospedería clásica pero con actividades de diversa índole (espirituales, interculturales, etc) y atendida por un grupo de personas inmigrantes formadas para ello. Esa idea se va adaptando a las circunstancias, sobre todo, de los espacios encontrados.Consciente de la realidad de bajo uso de numerosas casas religiosas, se escriben numerosas cartas a diferentes congregaciones con la esperanza de encontrar ese espacio para comenzar a poner en marcha el proyecto. Hay dos intentos (uno en Cádiz y otro en Castilleja de la Cuesta) pero finalmente no salen adelante.

En enero de 2015 en el Centro Arrupe de Sevilla se presenta el proyecto a un grupo de unas 60 personas, amigas y conocidas de Juan M. Palma. Aun sin forma y casi sin nombre, la idea entusiasma a unos cuantos que desean seguir reuniéndose para ir buscándole una forma.

A este nuevo proyecto se le denominó Espacios Berakah que como organización nace en mayo de 2015 bajo la entidad de una asociación.

Asociación Espacios Berakah

Desde el principio fue un dilema cual podría ser la forma administrativa más adecuada a un formato tan carismático.

Tratando de salvar esta esencia del proyecto y su marcado carácter comunitario entendimos que era necesaria una fórmula que resultara cómoda, y que a la vez nos permitiera solventar lo que es el mantenimiento de los espacios, la manutención de las personas acogidas, la sensibilización y el ofrecimiento de diversas actividades de manera clara y transparente. Entendimos que la fórmula de la asociación era la menos compleja por el momento.

En constantes invitaciones a profundizar en el fondo que somos, la estructura, la forma administrativa es, simplemente el instrumento para organizar y presentar con claridad a dónde van destinados los fondos (cuotas de socios, donativos, etc). Pero la forma de funcionar, parte de la base de que, ante todo, somos una comunidad de vida. Una comunidad que se actualiza en los distintos espacios, casas, hogares, encuentros, etc. La toma de decisión y el discernimiento pasa por una forma concreta de escucha empática que nace de un silencio previo.

La junta directiva le da salida administrativa a aquello que ha sido discernido en los distintos espacios comunitarios.

Ésta, actualmente, está formada por 4 personas de la comunidad Berakah: una presidenta, una secretaria, un tesorero y un vocal. Las cuentas de la asociación son presentadas una vez al año según marcan los estatutos en una asamblea con todos los socios y socias.

Los ingresos vienen de las cuotas de los mismos, de donativos puntuales y de un convenio con Cear en el que se comprometen a pagarnos por alojamiento de 7 personas de su programa de primera acogida. Hasta ahora no tenemos ninguna subvención. Es por eso que hacemos desde aquí tu llamamiento a la generosidad y a que puedas contribuir con tu ayuda económica (y ojalá con tu tiempo también). Ese dinero va destinado en su mayor parte (90%) a los hogares de acogida: alimentación, abrigo, medicinas, transporte, mantenimiento de las casas, actividades de ocio y tiempo libre, formación y el sueldo de media jornada de una persona contratada en el Hogar Jana como responsable del mismo.

El otro 10% se dedica a actividades de sensibilización y denuncia y a la organización de talleres de diversa índole (crecimiento interior, sanación de heridas, etc.)